Cómo usar IA en Excel y Google Sheets (fórmulas, limpieza y análisis)
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Productividad · Principiante · ⏱ 30 min
Monta un asistente de IA que ya sabe cómo escribes, qué vendes y cómo respondes, para dejar de repetirle lo mismo en cada conversación. Sin código y en media hora.
Si cada vez que abres ChatGPT tienes que explicarle otra vez a qué te dedicas, qué tono usas y cómo quieres las respuestas, estás perdiendo tiempo todos los días. Un GPT personalizado resuelve justo eso: guardas esas instrucciones una vez y el asistente ya arranca sabiéndolas.
En este tutorial vas a crear uno desde cero, sin escribir una línea de código. Al terminar tendrás un asistente propio al que podrás volver siempre que quieras, y que podrás compartir con tu equipo si te interesa.
La creación de GPTs personalizados está en los planes de pago de ChatGPT. Si usas la versión gratuita, puedes conseguir un efecto parecido guardando tus instrucciones en las «instrucciones personalizadas» de los ajustes, aunque con menos control.
No hagas un asistente que sirva para todo, porque acabará sirviendo para poco. Elige una tarea concreta y repetitiva: redactar tus fichas de producto, contestar dudas frecuentes de clientes, corregir textos con tu estilo. Cuanto más estrecho, mejor funciona.
Entra en la sección de GPTs y crea uno nuevo. El asistente de configuración te irá preguntando en lenguaje natural qué quieres que haga. Contéstale como si le explicaras el encargo a alguien que empieza mañana: qué hace, para quién y con qué tono.
Aquí está el 80 % del resultado. Sé específico: «responde siempre en español de España», «máximo 150 palabras», «nunca prometas plazos», «si falta información, pregunta antes de inventar». Las reglas negativas (lo que NO debe hacer) suelen ser las más útiles.
Puedes adjuntar documentos para que los use como fuente: tu catálogo, tus precios, tus preguntas frecuentes, ejemplos de textos tuyos que te gusten. Esto es lo que convierte un asistente genérico en uno que suena a ti. No subas datos personales de clientes ni nada confidencial.
Usa el panel de prueba con encargos que hayas tenido de verdad esta semana. Cuando algo no salga como quieres, no lo corrijas en el chat: vuelve a las instrucciones y añade la regla que faltaba. Repite hasta que acierte sin que tengas que insistir.
Al guardarlo eliges si es solo para ti, accesible por enlace o público. Para uso interno, con el enlace basta y así lo comparte todo tu equipo.
El truco de un buen GPT personalizado no está en la tecnología, está en las instrucciones. Dedica el tiempo ahí: cada regla que añadas es una corrección que no tendrás que hacer nunca más a mano.
Empieza por la tarea que más veces repites a la semana. Si funciona con esa, ya habrás recuperado el tiempo invertido, y a partir de ahí es fácil hacer un segundo y un tercero.
Depende de cuánto lo uses. Tienes el análisis completo con precios, límites y alternativas en nuestra reseña.
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